ABSA y las grandes obras: cuando el Danubio no es azul...

Muchos millones en el proyecto en el acueducto desde el río Colorado y millones de interrogantes...Millones por doquier. 

Locales | hace 2 años

Lejos de aclararse, el panorama en torno a la ejecución de dos multimillonarias inversiones en agua potable y saneamiento para la ciudad (por unos 220 millones de dólares) parece adentrarse cada vez más en un oscuro callejón donde no es el gobierno bonaerense el que lleva las riendas del asunto, sino el Sindicato de Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires (SOSBA), un actor cada vez más importante en esta problemática.

La última manifestación de “fuerza” del gremio se produjo el jueves pasado, cuando en un hecho al menos extraño convocó en su sede local de calle Roca 119 al intendente Héctor Gay y a los de Coronel Rosales (Mariano Uset, quien no asistió); Villarino (Carlos Bevilaqua) y Tornquist (Sergio Bordoni), a un encuentro para exponerles el Plan Estratégico de Agua y Saneamiento (PEAS), elaborado junto a la Universidad Nacional de La Plata.

No dejó de llamar la atención de algunos observadores que la reunión se haya realizado en la sede gremial y no en el despacho del jefe comunal local, sobre todo por la importancia de los temas analizados ya que, como se viene señalando desde estas páginas, resulta al menos curioso que en un país donde se suelen anunciar obras que nunca se harán o que ya se hicieron, una inversión de 1.100 millones de pesos para la ciudad --como será la planta de reúso de liquidos cloacales en sus primeras etapas-- no haya tenido la debida difusión por parte de las autoridades provinciales y municipales, tanto de la anterior administración como de la actual.

Pese a haber sido decidida su realización en pleno proceso electoral por la administración de Daniel Scioli, las fuerzas del entonces candidato presidencial del FPV parecieron esconderla y "La Nueva." recién tomó conocimiento de su futura ejecución a través de dos avisos en este diario, con un presupuesto de 600 millones de pesos y fecha de apertura de ofertas para el 1 de diciembre. Tampoco ABSA hizo alusión al tema.

El martes 1 de diciembre se abrieron los sobres A con los antecedentes de los oferentes, que resultaron las empresas Esuco y Panedile Argentina SA, dos compañías señaladas por algunos medios por haber sido beneficiadas "en exceso" durante la administración kirchnerista.

Luego, con el paso de los días, el proceso licitatorio no tuvo difusión y recién a fines de abril pasado el nuevo titular de ABSA, Rafaelle Sardella, confirmó a este diario la adjudicación de la obra a Panedile por un monto de 1.100 millones de pesos.

Lo hizo durante una cena con varios periodistas, sin anuncios conjuntos con la gobernadora ni el intendente, pese a la escasez de obras en marcha y a diferencia de la obra del acueducto desde el río Colorado, la otra gran inversión prevista para la ciudad.

Incluso, en un hecho inédito, no fueron los gobiernos provincial o municipal quienes quisieron llevarse los méritos de anunciar el inicio de los trabajos, sino que fue Panedile misma quien rompió el silencio, solo quebrado a nivel oficial, pocos días más tarde, mediante un comunicado de prensa de ABSA y sin cara visible al frente.

Luego apareció el sindicato convocando a una reunión a los intendentes mencionados a fin de imponerlos sobre el plan estratégico desarrollado por la operadora 5 de Septiembre SA (gerenciadora de ABSA presidida por el titular del gremio Julio César Castro), mediante el cual se detalla un conjunto de obras a desarrollar en los próximos 30 años para obtener "la rehabilitación y optimización de los servicios sanitarios", el cual fue realizado incluso con el asesoramiento de la Universidad Nacional de La Plata.

Allí Castro habló de los dos megaproyectos mencionados y pareció dejar en claro quién manda en estas cuestiones, lo que hizo reflexionar a algunos observadores mal pensados sobre lo que sucedió en Bahía Blanca en el verano pasado, justo cuando el intendente Gay amenazaba con una intervención provincial a ABSA y una denuncia penal contra sus antiguas autoridades.

Los hechos son conocidos: entre el 4 y 6 de enero vastos sectores de la ciudad se quedaron sin agua por la rotura de un caño maestro en la Planta Potabilizadora Patagonia y el 3 de marzo hubo una importante merma de presión por una obstrucción en el acueducto.

“El acueducto tiene 1,50 metros de diámetro, ¿una obstrucción? Llama la atención que nadie pidiese más explicaciones sobre este episodio. ¿Y su mantenimiento?”, se preguntó días atrás en diálogo con este diario el ingeniero Juan Carlos Schefer, un especialista en estos temas.

Todo esto ocurrió en medio de al menos dos cadenas anónimas de WhatsApp que se viralizaron, pese a ser falsas, alertando sobre supuestas roturas en el acueducto principal.

Hoy, además de la reunión impulsada a nivel local por el SOSBA, no deja de resultar notorio que un programa como el Plan Estratégico de Agua y Saneamiento de la Provincia de Buenos Aires haya sido elaborado, para el área de Bahía Blanca, entre el SOSBA y la Universidad Nacional de La Plata, sin participación de los especialistas locales y de la Universidad Nacional del Sur.

En ese sentido, no son pocos los que recuerdan las dificultades que tuvieron años atrás los profesionales de la UNS para tomar muestras y analizar los líquidos cloacales bahienses, como paso previo al diseño de la planta de reúso de aguas servidas con fines industriales, proyecto que debieron abortar y fue encarado y diseñado por la operadora 5 de Septiembre y la empresa israelí Mekorot, ahora a punto de ser iniciado en sus primeras etapas con un costo cercano a los 75 millones de dólares.

Fuente: La Nueva Posta- Posta

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