Miedo a ser feliz

Querido lectores hoy les dejo un cuento Miedo a ser feliz-Grazia Deledda

Varios | hace 3 años

La noche era desapacible y el firmamento no lucía ninguna estrella, no conciliaba el sueño, sentía que dentro de el eternamente iba a existir ese vacío, esa inercia dolorosa. Lisandro se levantó, fue directo a la botella de whisky, se sirvió un generoso vaso, lo tomaba de a poco y sentía que le quemaba la garganta, al igual que sus recuerdos el corazón. Se dirigió a su biblioteca abrió el libro que tantas y tantas veces había leído, dentro de sus páginas estaba la foto de Helena, su único y gran amor, el se resistía a mirarla, cada ves que lo hacia, sentía que le faltaba el aire. Aunque simplemente sea una foto, era para el como tenerla, sentir su aroma, volver a besarla. Ella había vuelto después de diez largos años.

LISANDRO: -Y si la encuentro, si la vuelvo a ver... que le voy a decir...

Lisandro se dirigía a su trabajo, el tráfico era incesante, difícil era manejar en las horas pico, se detuvo ante un accidente que se había suscitado unos metros delante, prendió la radio para que la estadía no fuera tan engorrosa y justo pasaban la música que Helena adoraba. Los recuerdos lo invadían, de pronto escucho una vos desesperada que decía: Helena, Helena!!!. No entendía que pasaba, automáticamente salió del auto, camino unos metros, vio mucha gente y una ambulancia que venia velozmente, Ricardo un compañero de trabajo se le acerco y le dijo: Pobre Helena que desgracia!!! iba distraída, según dijo el conductor.
LISANDRO: Helena, mi Helena...

RICARDO: Si, llego ayer y mira lo que le pasa, cuando se enteren sus padres que ya tiene años-

LISANDRO:- Pero es muy grave?

Ricardo no le contesto y se alejo, el se hizo paso entre la muchedumbre, empujo a los médicos, no lo podían controlar y gritaba -Helena. Helena no me dejes como hice yo, por favor!!! Helena entre abrió los ojos, estiro su mano, le acaricio la mejilla y esbozo una sonrisa. Los medicos la cargaron y la llevaron al hospital, Lisandro siguió a la ambulancia y espero dos largas horas hasta que pudo entrar a la habitación donde se encontraba Helena, fuera de peligro, gracias a dios.

LISANDRO:- Helena... hermosa de mi alma

HELENA:- Como estas Lisandro, tantos años sin vernos y nos encontramos en un hospital, que cosas raras tiene la vida.

LISANDRO:- Estas fuera de peligro gracias a dios, sentís mucho dolor?

HELENA:- Nunca tanto como el día que me dejaste, no encontré ningún calmante para el alma.

LISANDRO:- Lo hice por tu felicidad, lo nuestro no podía ser, tu entorno, tu familia tu...

HELENA:- Basta Lisandro!!, sabías que te amaba mas allá de todo y de todos

LISANDRO:- Yo también  te amaba y te amo, quizá cometí el error de pensar por vos

HELENA:- Pensar por mi?

LISANDRO:- Si Helena, siempre pensé  que a mi lado no ibas a ser feliz, tus amigos, tu familia decían que era muy poco para vos, que no te merecía, mi humilde trabajo... y ahi cometí el pecado mas grande que un hombre puede cometer, abandonar el amor de su vida, por el poderoso señor miedo!!!

HELENA:- No entiendo Lisandro, te juro que no entiendo...

LISANDRO:- Fui  cobarde, tuve miedo y pensé la dejo yo, antes que ella me deje... porque si me dejabas no lo hubiese soportado!!!

HELENA:- Igual sufriste, no era cuestión  de que te deje o me dejes, el miedo no te dejo ver cuanto te amaba y cuanto te amo!!!!

Se abrazaron, fue un eterno abrazo. Ahora la vida tenia para ellos una urgencia, un propósito, una nueva y excitante dimension, la consagración del amor y de la felicidad, que por diez años no tuvieron.

Hasta el próximo cuento o resumen

Grazia Deledda

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