Un lugar en el corazón

Queridos lectores hoy les dejo un cuento- Un lugar en el corazón

Varios | hace 3 años

A través de la ventana Matilde veía caer los copitos de nieve, mientras tomaba un rico café y escuchaba la radio, su gran compañera. Su juventud había sido complicada, se había casado muy joven, sin saber que era el amor. Su primer matrimonio había fracasado, de esa unión había un hijo. Siendo aún joven intentó formar nuevamente una familia, todos le decían que su hijo necesitaba una figura paterna, obviamente también fue un fracaso esa unión y quedo otro hijo. Ella sin haber amado a sus parejas, amaba con locura a sus hijos. Había sido muy difícil criarlos sola, pero después de dos fracasos se había cerrado al amor y pensó que el verdadero amor era el de los padres a los hijos. Matilde todas las tardes salía al jardín para contemplar sus flores y siempre charlaba con Don Enrique , un hombre de 80 años que la vida le había otorgado sabiduría. El siempre le decía -Como estas Matilde, aferrada a tu gran compañía la radio?, ella le contestaba:-Me gusta, me entretiene y él le decía:-ayy Matilde sos joven para vivir tan sola y ella le respondía:-Enrique no empiece yo tengo mis dos hijos, no estoy sola. Enrique notaba la mirada triste de Matilde y sabía que la soledad la estaba agobiando. Enrique no me mire así le dijo. -Discúlpame Matilde, quizá me pareció ver tu mirada opaca, sin brillo...o quizá sea yo que me este opacando, tengo la sensación que no nos veremos más...En ese preciso instante Matilde sintió que algo muy frío, que no podía  explicar, le atravesaba el pecho, fue un segundo, pero muy intenso. Enrique le dio un beso en la frente y se marchó. Esa noche Matilde no conciliaba el sueño, se levantó a preparar un té, se sentó mientras el agua se calentaba y le pareció escuchar un ruido en el living, se dirigió hacia el lugar y en el sillón donde solía sentarse Enrique se había iluminado intensamente, y ella volvió a sentir ese frío intenso que le atravesaba el pecho y al instante un abrazo profundo que le dio calor y una voz que le susurraba- Matilde siempre te comprendí vos si que nunca estuviste sola y aunque te parezca mentira vos me enseñaste a convivir con la soledad y se que lo que hoy te dije fue egoísta de mi parte, porque sabía que me iba de este mundo y tuve miedo a la soledad y al no verte mas, pero si vos supieras que acá no existe la soledad, acá existe paz, esa que vos siempre tuviste y que yo y muchos otros no supimos comprender.
Como siempre le dije Don Enrique, nunca estamos solos y sé  de esa paz, quizá me cerré al no querer la compañía de un hombre, pero a mi no me sirvió... Hasta siempre Don Enrique  Ella tenía la compañía de sus hijos, pero fundamentalmente la de los ángeles que dan esa paz indescriptible. Nunca va a existir la soledad si permitimos que los ángeles ingresen a un lugar en el corazón y eso créanme es mágico...
Hasta el próximo cuento
Grazia Deledda

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