Fiscal M. Del Cero: “La justicia, cuando llega tarde, directamente no es justicia"

"Es clave controlar que los contactos de los chicos en Facebook sean verdaderos"

Locales | hace 2 años

La infaltable pila de expedientes, un atado de cigarrillos ya desvencijado, el mate recién hecho. Figuras silueteadas por la claridad que ingresa desde un gran ventanal.

Generosa luz, en un despacho que uno imaginaba más sombrío. Quizás, porque desde ese lugar se viabilizan varias causas de los delitos más lúgubres que se cometen en la ciudad.

Un escenario con un protagonista clave, el fiscal Mauricio Del Cero. Espacio que va mutando de manera frenética con la aparición recurrente de los más inmediatos colaboradores del funcionario judicial.

Entonces, sus respuestas se entremezclan por dos hechos que no se parecen en nada. Uno de abigeato. El otro, por un abuso sexual.

En ese estado de vínculos y emociones encontradas contra el delito, transita sus días este hombre de 44 años

“Todo pasa por la vocación de servicio. De eso se trata. Tengo una formación muy ligada al Colegio Don Bosco, donde se me inculcó esa idea. Y la asumo como tal. Me gusta lo que hago. Y no soy de los que se quejan por la falta de recursos. Hago todo lo que esté a mi alcance, aunque debo reconocer que ya necesito vacaciones”, sostiene Del Cero con una sonrisa.

Único abogado en la familia, frunce el seño cuando se le menciona que, por allí, lo tildan de demasiado excesivo a la hora de solicitar penas para los imputados por delitos sexuales.

“Hay un por qué para todo. Cuando uno pide una condena de 8 años para alguien que mató a otra persona, existe un por qué. Y también hay fundamentos cuando se solicitan 50 años para quien cometió un delito sexual. Preguntan: ¿Cómo puede haber tanta diferencia en favor de quien le quitó la vida a otra persona? Pues habrá que analizar los detalles de cada causa. Todo tiene su explicación”.

Tras el segundo mate amargo, el despacho de Moreno 25 por fin da lugar a la posibilidad de lograr un tono intimista. Entonces, continúa hablando el funcionario. Pero también asoma el hombre. Y sus circunstancias.

-Si de algo se te puede tildar es de ser alguien comprometido con tu profesión. ¿Cómo no sentirse superado frente a tantas causas y expedientes?

-A veces hay que improvisar un poquito. Uno no tiene todas las soluciones ni todas las respuestas. Admito que no es tan simple llegar a tu casa, cerrar la puerta y olvidarte de todo. La psiquis sigue trabajando. Pero suponiendo que podría desconectar el teléfono, hay situaciones gravísimas que debo presenciar y después revivir en juicio, en el contacto con la víctima.

“Más allá de ese desgaste, gratifica tanto el proceso como el resultado. Me gusta transitar todos esos pasos. Y también me agarro rabietas, claro. Uno siempre cree tener la razón con lo que pretende, que normalmente pasa porque el imputado sea culpable. Y a veces otras miradas te dicen: `yo no estoy tan seguro que sea así'”.

-Me parece que debe ser complicado seguirte el tren...

-No hay muchas personas que me sigan el tren, que en realidad me aguanten. Soy más llevadero en lo laboral que en lo personal. Tengo excelente relación con los abogados, con mis nueve instructores, con mi lugar de trabajo, que como vos pudiste percibir es de un constante entrar y salir.

-¿Cómo se somatiza eso de pasar de un caso de homicidio a otro de una violación y, de pronto, atender un expediente sobre un delito rural? ¡Y todo en una misma mañana!

-Si destaco algo sobre estos nueve meses en los que estoy a cargo de las unidades fiscales de homicidios, de delitos de robos con armas y de delitos rurales, además de la que siempre titularicé, que es la de delitos sexuales, es el aprendizaje a haberme adaptado a ser más práctico. Antes era más complicado. Y los tiempos, con tantas firmas y tantos imputados, son bravos.

-¿Es cierto que te encontraste con una fiscalía muy desmembrada? Me refiero a innumerabes causas de pronto archivadas que, en muchos casos, luego terminaron en condena.

-Sí, fueron varias las causas que estaban, digamos, planchadas. De hecho se inició un sumario administrativo que trató de investigar los motivos por los cuales se archivaron alrededor de 73, en las que en principio intervino la doctora Andrea Arroyo y luego, como superior jerárquico, la doctora María Marta Corrado. Muchas de esas causas hoy por hoy tienen condena. Por supuesto que algunas quedaron finalmente archivadas. La justicia cuando llega tarde no es justicia, en especial en base a lo que espera la víctima.

-Llamaron la atención ciertas filtraciones en algunos juzgados con causas que vos manejaste. Por ejemplo, con la toma de conocimiento previo de algún pedido de allanamiento.

-Soy conciente que las tres unidades fiscales que tengo están altamente expuestas mediáticamente. No hay homicidio, por ejemplo, que no se denuncie, y eso siempre toma estado público. No sucede lo mismo con los robos, siendo que muchos no llegan a denunciarse. Toman estado público los delitos sexuales y lo propio ocurre con los originados con armas, que últimamente están llamando bastante la atención, encendiendo incluso la alarma.

“Uno tiene que prestar atención en mantener cierto sigilo, aunque es inevitable que ciertas causas trasciendan porque atraviesan diferentes ámbitos en los que mucha gente toma contacto con ellas. ¿Pero vos te referís, básicamente, al caso Carimati (Alberto)?

Justamente.

-Mirá, yo prefiero darle estado público a las causas cuando surge el pedido de detención, cuando se trata de un allanamiento en una casa de citas o un privado o bien cuando estamos en etapa de juicio. El caso Carimati no tenía que ver con ninguna de esas tres situaciones. Y la verdad es que me preocupó la filtración porque puso en riesgo la investigación. De hecho, el jefe del operativo de la Policía Federal que actuó en el procedimiento me llamó preocupadísimo porque había gente de medios de comunicación en la puerta. Y eso es preocupante.

“Me llamó la atención, además, porque la imputación de Carimati tiene dos partes: una, los videos que publicó, que suman diez episodios. Este número no parece tanto si lo comparamos con otros casos. Sin embargo, si uno lleva la carpeta de los videos eliminados, hay muchos más. Y eso indica que hubo algo de aquello a lo que te referís. Y eso sí es preocupante. Evidentemente, si existieron archivos eliminados, da qué pensar. Las personas imputadas por los delitos como los que se le atribuyen a Carimati suelen juntar archivos, no eliminarlos. ¡Los coleccionan!

-¿Debería sorprendernos, y obviamente preocuparnos, la gran cantidad de allanamientos relacionados a pornografía infantil en Bahía Blanca?

-No escapa a la media. No hay ninguna razón para suponer que aquí se dan más casos que en otros lugares del país. Suelo decir que no existe en el caso de pedofilia en Internet nuevos delitos, sino nuevas formas de cometerlos. Antes, el abuso sexual era mediante el contacto físico. Y ahora, si bien también sucede, se accede a ese contacto físico con tocamiento o directamente al abuso, al ataque sexual, pero por medio de las redes sociales. Se trata de un fenómeno mundial.

“Debemos tener conciencia que son situaciones prevenibles y no esperar que surjan hechos graves, con casos luctuosos como el de Micaela, para entender lo que es el grooming. No hay que concentrarse sólo en esos casos gravísimos y desconocer las situaciones intermedias donde se cometen actos de pedofilia”.

--¿La gente debería entender que Internet es una especie de gran vidriera de su intimidad?

-Por supuesto. Simplemente porque toma nuestra personalidad y construye una digital a partir de los “me gusta”. Tus “me gusta” y mis “me gusta” hablan de preferencias. Y esas preferencias están en la personalidad de cada uno, en las fotos que yo publico, que saco con mi smartphone e inmediatamente se suben a la “nube”.

“Hay recientes denuncias muy graves por espionaje de las “nubes”. Si vos querés saber todo de una persona le hackeas la “nube” y listo. Ahí tenés hasta las fotos de teléfono, podés enterarte de la ubicación de la persona en el último año a partir de las fotos, porque tienen ubicación. Es un serio problema. Acá surge lo que se denomina ingeniería social, que es la investigación de la persona y su entorno para tratar de sacar una ventaja. Yendo al extremo, cualquier espionaje es posible a través de un simple spam o un correo electrónico. No hay que alarmarse, pero sí ocuparse”.

El 54% de las muertes de mujeres en homicidios son por femicidio

-¿Los actos de violencia contra la mujer aumentaron fuertemente en los últimos años o esta sensación pasa porque hoy las víctimas se atreven mucho más a denunciarlos?

-Es difícil una respuesta terminante a esa pregunta. El fenómeno se volvió más visible y entonces hay más denuncias. Antes se solapaba el problema, se disfrazaba con una suspensión de juicio a prueba, una mediación, y pasaba lo que hoy pasa: muchos femicidios. El problema continuaba latente, el sistema penal daba una respuesta sólo burocrática, como que decía “ya solucionamos el conflicto”. ¡Nooo! Lo que se hacía era una mediación donde se eliminaba la persecución penal, pero el conflicto seguía latente. Quedaba una bomba de tiempo que en cualquier momento podía o no activarse.

“Pero volviendo a tu pregunta, el 54 por ciento de las muertes por homicidio de mujeres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires corresponden a femicidios. Y de alguna manera esos femicidios, como tales, provienen en general de sus parejas, novios o maridos. Y en muchos casos hubo denuncias previas que recibieron sólo respuestas burocráticas.

“En verdad, nos concentramos en el caso del femicidio sólo cuando el hecho se consumó. Y la verdad es que en el abordaje penal, aunque no se quiera, siempre se llega tarde. Lamentablemente, ya con el hecho consumado”.

-¿Cuánto tiene que ver el fenómeno netamente cultural en la cuestión de la violencia de género?

-¡Muchísmo! La violencia de genero tiene un patrón social-cultural, por un lado interno y por el otro externo. Un lado psicológico, si se quiere, donde la mujer asume que tiene que cumplir un rol y no puede evadirlo. Ese es un factor interno. Pero también surge una aceptación social del fenómeno desde lo externo, en la idea que las cosas tienen que ser así, de esta manera.

“Esto funciona a punto tal que hay un estudio en el que le preguntaron a las mujeres si se consideraban víctimas de violencia de género, y el 80 por ciento contestó negativamente porque no les pegaban, desconociendo la violencia que se ejerce desde lo psicológico”.

-¿Las mujeres tienen derecho a reparaciones e indemnizaciones en el marco de un ataque a su integridad física, económica y patrimonial?

-La ley nacional de Violencia de Género contiene prestaciones distributivas. Significa que el Estado debe arbitrar los medios para evitar que las mujeres se queden en una situación de encrucijada. “Si decido denunciarlo no me quedo sin sustento económico“. Incluso, ciertas demandas que podrían arbitrarse en el marco de causas no ya de violencia de género, sino de trámites de familia, obtienen prestaciones que están dentro de la ley y que son desconocidas por la mayoría de las mujeres.

Entraderas, la mayoría sin esclarecer

-El intendente Héctor Gay se quejó en su momento sobre que ninguna de las entraderas que hubo este año en la ciudad resultó esclarecida. ¿Opinás en igual sentido?

-Resulta preocupante que se trate de gente muy profesional, que se maneja sin celulares, y de hecho no los sustraen, que se mueven en vehículos que luego dejan a muy poca distancia de cometidos los hechos, pero es cierto, es muy bajo el nivel de esclarecimiento. Igualmente, algunos se han esclarecido. Como sucedió con el caso de calle Suiza, en el barrio Latino, con la familia Duval, en la que los delincuentes intentaron huir con 300 mil pesos. Hubo tres detenidos por ese caso.

Crítico con los juicios por jurados

Mauricio Del Cero recordó haberse quedado “perplejo” por un Juicio por Jurados en el que se decidió “en sólo 30 minutos un caso grave”, al referirse a la resolución de declarar no culpable al acusado de un caso de abuso sexual de una niña de 11 años.

“Aquella vez ni siquiera hubo deliberación en un caso que tuvo un proceso de dos años y en el que declararon veinte testigos”, rememoró.

El fiscal, en realidad, cuestiona el sistema de mayoría.

“Para emitir la culpabilidad se requieren 10 votos de 12, en cambio a la Defensa le alcanza con sembrar la duda en 3, ya que frente a la mínima duda los jurados deben absolver. Entonces, no se encuentran equilibrados los derechos de la víctima y los del acusado”.

Sostuvo, en ese sentido, que llegó el momento de plantear un cambio legislativo y revisar la ley de enjuiciamiento por jurado.

Running, gimnasio. ¡Y viajar!

-¿Cuál es tu cable a tierra para separarte de tantas cuestiones neurálgicas?

-Salir a correr, ir al gimnasio y fundamentalmente viajar. Cuando puedo, me encanta viajar. De hecho ya tengo programado un lindo viaje con mi familia. Y no veo la hora de que llegue.

Fuente: La Nueva Posta-Posta

 

 
 

          

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