¿Cuánto necesito ganar para ser feliz?

Angus Deaton, profesor e investigador de la Universidad de Princeton, ha sido galardonado con el Premio Nobel de Economía 2015 por sus análisis sobre el consumo, la pobreza y el bienestar, según anunció recientemente la Real Academia de Ciencias de Suecia. El comité destacó la contribución del Dr. Deaton en la promoción del bienestar y la reducción de la pobreza. Este investigador, ha sido particularmente lúcido en explicar cómo las opciones de consumo de cada individuo deben ser entendidas antes de que los gobiernos formulen las políticas públicas en Economía. Algo cada vez más necesario en nuestra región.

Sociedad | hace 2 años

El salario ideal para ser feliz

Mucho se ha debatido sobre si el dinero hace la felicidad, y cuántos recursos son necesarios para obtener la satisfacción diaria. Este eminente economista estima que hay un tope máximo de ingresos, a partir del cual no aumenta la intensidad de la experiencias vitales, tales como alegría, tristeza, estrés, ira o afecto. Es decir, no importa cuánto más dinero obtengas, la vida no será más agradable o desagradable con un ingreso por encima de los setenta y cinco mil dólares al año. En otras palabras, no vale pena ganar más dinero pues la felicidad no aumenta. 

Su recomendación para América Latina

Por cierto que el galardonado se refirió a Venezuela en una reciente entrevista con el reconocido periodista Andrés Oppenheimer, quien le pidió al ganador del Premio Nobel una recomendación para América Latina. Esto fue lo que dijo:

Mejoren sus sistemas estadísticos. Deberían adoptar mejores métodos para medir la pobreza, de manera que puedan diseñar políticas públicas con base a su propia realidad.

Menciona el Dr. Deaton que en América Latina, por lo general, se le pregunta a la gente por sus ingresos, pero no por su consumo o cuánto gastan. De esa manera, no es posible observar el efecto de los amplios subsidios existentes en la región, y ello pudiera darnos una visión no exacta de la distribución de la pobreza. Algunas personas piensan que al no considerar el efecto de los subsidios, pudiera estarse exagerando el número de pobres que tenemos realmente en la región. De esta manera estaríamos derrochando recursos del Estado al subsidiar a personas que no son pobres, en lugar de ayudar a quienes en verdad lo necesitan.

Fuente: El Universal

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