Los temores de Cristina y el viaje de Grabois

Millas vaticanas

Nacional | hace 5 meses

Juan Grabois volverá esta semana a Roma. El titular de la organización social CTEP -y del Frente Patria Grande- recortará los 11 mil kilómetros de distancia entre Buenos Aires y la capital italiana para un nuevo encuentro con el Papa Francisco. Estará 10 días, aproximadamente, en los alrededores del Vaticano en lo que será su último viaje a Roma hasta después de las elecciones presidenciales de este 2019. El dirigente social buscará inspiración en el Papa y volverá para mostrarse activo políticamente, junto a Cristina Kirchner, a quien postula para encabezar la pelea (y las listas) por la sucesión en el Poder Ejecutivo.
Grabois le contará a su amigo Francisco lo que terminó de definir en los últimos días: que no será candidato a nada y que apuesta a una victoria electoral de Cristina. La ilusión del joven abogado es que en un eventual futuro gobierno K, el Ministerio de Desarrollo Social sea su lugar y quedarse así, con el sillón que hoy ocupa Carolina Stanley. De todos modos, el consejero papal peleará para colar a miembros de su partido Patria Grande en las listas de diputados nacionales tanto en la Ciudad como en la provincia de Buenos Aires.
Lo que dice CFK...
Grabois es uno de los habitués del despacho de Cristina Kirchner en el segundo piso del Instituto Patria, donde pocos acceden al pensamiento despojado de la ex Presidenta. En los últimos días, la senadora nacional realizó allí algunos movimientos tácticos: amén de los llamados a Eduardo Duhalde, siguió al detalle los cierres del kirchnerismo en las provincias -tras su orden de no inquietar a los gobernadores peronistas, como pasó en San Juan y Entre Ríos- y bendijo el encuentro que prepara Pino Solanas con Roberto Lavagna, de quien no habla para nada mal. Pero las preocupaciones de CFK no pasan hoy por el eventual crecimiento en los números del ex ministro de Economía: Cristina tiene sus temores focalizados en otros dos nombres. Uno, el de María Eugenia Vidal y otro, el de Sergio Massa. Respecto de la gobernadora, analiza que la situación económica se profundizará y Cambiemos podría apostar a una candidatura presidencial de la gobernadora por la caída de la imagen de Macri. Ese análisis -que formula la propia Cristina- es que con Vidal en la boleta principal, no habría chance de vencer en la pelea presidencial. El otro temor (o más bien, resquemor) es con Massa. Fernández de Kirchner ya no avala los diálogos con el peronista alternativo -que llevan adelante su hijo Máximo y Wado De Pedro- pues duda de su suerte, en caso de un acuerdo electoral con el de Tigre. “Lo conoce bien. Y no le confía”, susurró un fiel cristinista que la escuchó vituperar a su ex jefe de Gabinete. Desconfía y acertarás...
Otro asunto que ocupó en los últimos días a CFK fue la postulación de Axel Kicillof: “Juntate con los intendentes”, le ordenó a su ex ministro y candidato preferido de la dama para la pelea 2019. El economista obedeció gustoso y comenzó a fatigar los celulares de varios alcaldes, fundamentalmente del grupo que rodea a Martín Insaurralde, a quien algunos proponen para la candidatura a gobernador. “¿Tomamos unos mates?”, propone Kicillof mientras carga nafta para visitar diferentes municipios bonaerenses. La orden cristinista es que relaje la tensión que generó la posibilidad de que Axel sea su elegido para la disputa por la gobernación de la provincia mayor. Varios jefes comunales quieren que ese lugar sea para uno de ellos (Insaurralde y Verónica Magario pican en punta) y no para el “dedazo” de la ex Presidenta. ¿Llevará bizcochitos como a la reunión con el FMI?
Ajeno a esas cuitas K está Emilio Monzó. En la gira presidencial por India y Vietnam, un miembro de la comitiva de Macri lo fulminó: “Se fue de la Ucedé, del duhaldismo, del denarvaísmo y ahora, del PRO: algo tiene que se raja mal de todas partes”, razonó un funcionario mientras caminaba a metros de Macri y Monzó, por las calles de Hanoi.

Fuente: Clarin Posta-Posta

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