El empresario arrepentido y la "Mafia de los contenedores" y otras Mafias.

Un empresario arrepentido denunció por extorsión a D'Alessio e involucró a un periodista de Clarín

Nacional | hace 7 meses

El empresario Víctor Palomino Zitta, arrepentido en la causa conocida como la "Mafia de los contenedores",se presentó ante el juez Alejo Ramos Padilla y denunció que él también fue extorsionado por Marcelo D'Alessio, quien le habría reclamado 500 mil dólares para "repartirse" con el juez de la causa Marcelo Aguinsky, un estudio jurídico y el periodista del diario Clarín, Daniel Santoro.
La declaración ante Padilla, que detuvo la última semana a D'Alessio, relata los hechos que le tocaron "padecer" al aduanero que estuvo detenido en la causa y,tras involucrar a exfuncionarios, fue liberado. En aquella indagatoria apuntó a la militante K Gladys Fabiana Fernández, alias Patricia, que luego fue detenida en una mansión de Hurlingham. D'Alessio ya había sido denunciado en esa misma causa por el empresario Gabriel Traficante.El testimonio del empresario quien el jueves relató ante el juez como fue contactado por "Patricia Fernández (quien resulto ser Gladys Fernández), presentada por el Sr. Luis Soria". Dijo luego que "esta Sra. nos encargo el transporte de un contenedor desde la terminal EXSOLGAN ubicado en el puerto de Buenos Aires, hasta un depósito fiscal en la localidad de San Miguel. Al momento de contratar los servicios, nos solicita que nos acerquemos al Puerto de Buenos Aires, argumentado que la documentación para poder realizar el transporte del contenedor estaba en poder del camionero que se encontraba allí en el puerto de Buenos Aires con la carga. Acto seguido nos envía mediante el servicio de mensajería WhatsApp fotografía del denominado BL a los fines de contar con la información necesaria para realizar las consultas en la terminal portuaria. Nos dirigimos junto con el Sr. Costa a la terminal portuaria y fuimos atendidos por personal de Aduana, a los que se les hizo la consulta con la impresión de la foto que esta Sra. Fernández nos había enviado mediante chats de WhatsApp. Luego de varias horas de espera se nos manifestó que ese contenedor se encontraba bajo supervisión judicial y se hizo presente personal de prefectura y nos detienen tanto a Costa (mi socio) como a quien suscribe. Finalmente, fuimos trasladados según el procedimiento de rigor al Edificio de Prefectura en Puerto Madero".
Zitta relató a Padilla que "al día siguiente somos trasladados al Juzgado del Dr. Aguinsky, (...) mientras que me están tomando declaración indagatoria, sorpresivamente fue interrumpida porque el Juez, Dr. Aguinsky permite el ingreso de mi ex pareja (Jacqueline Fonseca) debido a que se encontraba con un grupo de abogados particulares que asumirían la defensa en ese acto. El Juez me consulta si yo aceptaba esa designación y le manifiesto que sí, entendiendo que mi pareja se había contratado abogado de confianza. Este grupo de abogados resulto ser Rodrigo González, Gustavo González, Emiliano (empleado del estudio de González) y Marcelo D Alessio. Estos cuatro abogados se repartieron los roles de la siguiente manera: Emiliano se apartó a hablar conmigo con un borrador de la declaración que debería de realizar, yo le relato los hechos pero me dice que si yo decía eso, seguramente iba a quedar detenido mucho tiempo, que debería de declarar lo que él me había preparado ya que el Juez y la fiscal querían que aporte la información que el tenía preparada, para, de esa forma, declarar como arrepentido y obtener la libertad. Por otro lado, mientras que estoy con Emiliano, mi socio se encontraba apartado con los González, mientras que D Alessio se dirigió al despacho del Dr. Aguinsky. Luego por comentarios de mi ex pareja, me entere que D Alessio se sentó en el hall de entrada entre la mujer de mi socio y Jacqueline. Durante la espera D Alessio les refirió a modo de amenaza QUE DEBIAN DE ABONAR U$S 500.000 los cuales serian repartidos entre la fiscal del caso, el Juez Aguinsky, el estudio jurídico y Santoro (periodista del diario Clarín)".
Siempre según Palomino "en esa charla, les refirió que la diferencia entre un preso rico y un preso pobre, es que el rico va con las esposas hacia adelante mientras que el pobre las lleva hacia atrás. Exhibiéndole unas esposas de su propiedad. Como si esto fuese poco, les exhibió un arma la cual portaba consigo infundiéndoles aun más temor. Luego de esto, se hace presente en las puertas del Tribunal el periodista Daniel Santoro, quien se saluda, según manifestaron las mujeres, de manera muy amena con D Alessio y los González, y él personalmente les refirió que el tema estaba controlado y que no iban a salir en los medios, por la contratación de los servicios de ese estudio, es decir los buenos oficios de D Alessio y González. Mientras que se daba toda esta situación yo me encontraba declarando con personal del Juzgado y Emiliano, quien solicitó que se interrumpa el acto y se continúe al día siguiente debido al cansancio y la demora que toda esta situación había generado, permiso este que fue concedido por el Juzgado. Al día siguiente se continúo con la declaración y Emiliano me dijo previamente todas las personas que debía de incluir en la declaración para que se me otorgue la excarcelación; quiero destacar que no conocía a ninguna de las personas que nombre en dicha declaración. Pero me sentía coaccionado ante el temor de quedar detenido y la presencia del periodista de tanto re nombre. Luego de esto, se presento mi excarcelación y fui excarcelado tal como me lo habían prometido. Previo a mi libertad D Alessio presionaba a mi ex pareja, a quien le exigía que vendiera los bienes, o conseguir el dinero como sea, incluso a modo de presión comenzaron a salir notas en los medios periodísticos, incluido el periodista Santoro".
El empresario declaró también que "una vez en libertad, las presiones no disminuyeron D'Alessio nos acosaba constantemente, y tal es así que nos cito en un restaurante en La Boca, llamado El Obrero, y ahí me refiere que si no estaba el dinero a las 48 horas, el acuerdo que se tenía tanto con el estudio, con el juez, con la fiscal, y con Santoro, se caería y volvería todo hacia atrás, por lo que me volverían a detener. Fue tal la presión que sentí en ese momento que le dije que iba a denunciar todo lo que me estaba haciendo padecer. Y esta fue la última vez que lo vi y entiendo que me vio tan firme que le dio temor que lo denuncie. Y luego de eso decidimos cambiar de abogado. Tanto mi ex pareja como la esposa de mi socio, se que habían abonado mientras que nosotros nos encontrábamos detenidos, y nosotros después les abonamos también, en total habremos entregado unos 40 o 50 mil dólares".

Fuente: Perfil Posta-Posta

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