Despilfarros, espías y complot contra las reformas del Papa

Despilfarro de dinero, malas gestiones con fondos de caridad, micrófonos escondidos, computadoras violadas, lujosos departamentos habitados por cardenales: así describen el escándalo que estalló esta semana en el Vaticano dos libros periodísticos que muestran el grado de oposición que opacos sectores de la Iglesia presentan contra las reformas del Papa Francisco.

Internacionales | hace 3 años

Los libros Via Crucis, de Gianluigi Nuzzi, y Avarizia, de Emiliano Fittipaldi, ganaron hoy la calle en Roma y en otras capitales del mundo, días después de que la gendarmería vaticana arrestara al monseñor español, Lucio Vallejo Balda y la publicista italiana Francesca Chaouqui bajo el cargo de haber sustraido y difundido documentos del Papa. Ambos –la mujer fue liberada por colaborar con la investigación– integraron una comisión creada por Francisco en 2013 para ordenar y limpiar las opacas finanzas de la Santa Sede, que han sido centro de otros escándalos en el pasado. Al parecer, los dos libros cuentan con documentos que habrían sido filtrados por la pareja. Ambos dijeron que quieren ayudar al Papa en su tarea de limpieza. Pero las filtraciones son vistas como parte de una batalla interna entre reformistas y miembros de la vieja guardia que se opone al pontífice.

Los periodistas, a su vez, han afirmado que exculpan al Papa argentino y aseguran que está solo en su intento reformista. Ayer, el presidente del Episcopado italiano, cardenal Angelo Bagnasco, sostuvo que, si existe, la división interna sería algo “diabólico”.

Diabólico o no, ambos libros ponen el dedo en la llaga de las luchas entre organismos vaticanos por el control de las finanzas y detallan la sustracción de archivos, hackeo de computadoras y hasta el robo de cajafuertes en las que los ladrones –en típico mensaje mafioso– dejaron fotos de banqueros “suicidados” años atrás, como Roberto Calvi o Michele Sindona.

Citando datos confidenciales, los libros de Fittipaldi y de Nuzzi exponen la existencia de pérdidas millonarias por malos alquileres, acciones de sacerdotes codiciosos y escandalosas entregas de dinero para la proclamación de santos.

Fittipaldi revela, por ejemplo, que hay personas que pagan hasta 400.000 euros para lograr que sus familiares sean beatificados y canonizados. En 2013, cinco auditores internacionales escribieron a Francisco: “Santo Padre (...) hay una ausencia total de transparencia en la contabilidad tanto de la Santa Sede como de la Gobernación’’, dice el libro de Nuzzi. “Los costes están fuera de control”, agrega.

Nuzzi cuenta el caso de monseñor Giuseppe Sciacca que, en 2012, quería un departamento más confortable. Aprovechando que su vecino estaba hospitalizado, echó abajo la pared medianera y amplió su residencia concedida por el Vaticano. Cuando el vecino volvió, encontró sus pertenencias reunidas en cajas. El Papa argentino, que vive austeramente en un hotel, ordenó que echaran al cardenal invasor. Fittipaldi narra a su vez que una fundación dedicada al apoyo de niños pagó 200.000 euros para renovar el apartamento de Tarcisio Bertone, ex número dos del Vaticano. Ayer, el cardenal afirmó que las acusaciones en su contra “son una calumnia”.

El mismo autor señala que el desmadre también afecta al subsidio de nafta, cigarrillos y vestidos que se venden con rebajas a los 5.000 habitantes y dependientes del Vaticano. Pero en Roma se distribuyeron 41.000 carnets a VIPs y a “amigos de los amigos” que se aprovechan del negocio a despecho del rojo de las cuentas de la curia.

Según el libro de Nuzzi, las rentas de las propiedades inmobiliarias vaticanas son a veces de entre 30 a 100% por debajo del valor de mercado, incluyendo apartamentos entregados gratis a cardenales y burócratas como compensación o por paquetes de retiro. Los despropósitos tocan incluso a las cuentas del IOR, el banco vaticano. Entre los depositantes figuran aún Albino Luciani (saldo de 110.864 euros) y Giovanni Montini (125.310 euros en una cuenta y 296.151 dólares en otra). Pertenecen a Juan Pablo I y Paulo VI. Los dos Papas murieron hacen 37 años.

Ayyyy en el nombre de Dios...

Fuente: Clarin Posta-Posta

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