Macri apuesta a una política exterior más pragmática

Las primeras decisiones muestran la dirección política de la nueva administración y también cierta cautela. Mauricio Macri ha cumplido con el primer paso obligado y visitó a la asediada Dilma Rousseff en el Palacio del Planalto. Le dio a la relación con Brasil el verdadero valor político y económico que tiene para la Argentina, aún en estos tiempos de vacas flacas y de la caída de los precios de las materias primas. Visitó al poder político y al poder empresario, en São Paulo, antes de aterrizar para encontrarse con Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, también en problemas serios.

Nacional | hace 2 años

El consejo de Susana Malcorra, la futura canciller, se basa en el pragmatismo de los negocios, por un lado, y en el reconocimiento de que la Argentina no puede permanecer aislada o, al menos, con relaciones de una selectividad tan extrema como la que ejercitó Cristina Kirchner.

La baja intensidad de los vínculos con Brasil, donde además de la confrontación de intereses, se planteaba una lucha sorda por el cartel, y con Chile, a pesar de que Bachelet representa al sector político más afín a la ideología que dice tener el kirchnerismo. Aún así, una porción del gobierno chileno apuesta a que tendrá con Macri una relación mejor que la que tuvo con Cristina, cuyo estilo chocante opacó, muchas veces, la habilidad diplomática del embajador argentino allí.

Macri también designó a Lousteau como embajador en EE.UU. Cristina había decidido que la legación diplomática en Washington sea sólo un símbolo: nada importante pasó por allí. Ahora, en un gesto que tiene también una lectura política por el peso que tuvo Lousteau en el balotaje porteño, se elije a un economista –ex ministro de Cristina– con buenos contactos con el mundo económico y financiero de EE.UU.

No es un secreto que Macri quiere una buena relación con Washington. La idea de conseguir financiamiento para las necesidades inmediatas –las reservas fueron usadas hasta casi agotarlas como el kirchnerismo había prometido– implica un giro, aunque el vínculo con China y Rusia se mantendrá no se sabe con qué intensidad. Es cierto también que Lousteau tiene sus ideas respecto a la forma en que se debe arreglar con los holdouts. Habrá que ver, se supone que es así, cómo coordina con la política que el ministro Prat-Gay, ex jefe del Banco Central de Kirchner, intentará desarrollar de manera prioritaria.

Mientras, hay quienes siguen pensando en cómo conseguir financiamiento interno y analizan qué impacto tendría la estatización del juego. Una decisión que provocaría un terremoto político.

Fuente: La Nacion Posta-Posta

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