Bahia Blanca, la Intendencia y una historia de amor...

Bajo un cielo de sangre, de calles sin asfalto, sin agua y demás.

Varios | hace 4 años

Para celebrar el primer aniversario del 25 de Mayo, La Junta Provisional de Gobierno dispuso erguir una pirámide en su centro. Era blanca, pintada a la cal. Después fue tenida de rojo y adornada con vistosos colgantes con las usuales leyendas de ¡Federación o Muerte! , Mueran los salvajes Unitarios!!
 Tiempos difíciles. A pesar de los faroles rotos, las calles de tierra, la falta de agua y de los temibles serenos, la gente salía de noche asistida por un criado que iluminaba el camino. Generalmente había programas seductores, fiestas, tertulias, teatro o tiendas hasta muy tarde, siempre concurridos por amigos o conocidos, así se conocieron Leandro y Felicitas. Ella vivía en un barrio humilde, un lugar lleno de casitas de madera, habitada por obreros de los galpones de frutas, él vivía en un barrio cerrado,algo como quintas de recreo.
 FELICITAS:- Leandro tengo tanto miedo que nos descubran, vienes de una familia con apellido prestigiosa, eligieron que fueras periodista y para peor son federales
 LEANDRO:-Nunca nos van a separar, el hecho que vos vengas de una familia humilde y sean unitarios, jamás harán que este profundo amor termine
 FELICITAS:-Hasta cuando vamos a vivir a escondidas, cada ves que salgo, siento que todos me observan y créeme Leandro, hay varios que saben lo nuestro, me lo conto Juana y están enfurecidos, dicen que nuestra relación ensucia el buen nombre y honor de tu gran familia Federal
 LEANDRO:-Si lo se, llegaron los comentarios a casa y tuve una gran discusión, pero desmentí todo. Escúchame si es necesario juntare dinero y nos iremos a Francia, pero nada ni nadie nos va a prohibir vivir este gran amor, ni apellidos, ni clase social, ni unitarios, ni federales, nada…
 Eran días muy tormentosas para Felicitas y Leandro, el destino se habría complotado en su contra, uno rico, otro pobre y lo peor uno Federal y otro Unitario.
 Se acercaba navidad. Una banda de música militar tocaba en la plaza de Rivadavia.
 Los pesebres resultaba lo más genuino de la navidad. Se los armaban en todas las iglesias.
 Esa noche iban a encontrarse en la Catedra, Leandro y Felicitas.
 Primero llego Felicitas, se arrodillo ante el Jesús doliente de la Cruz y le pidió que la ayudara, que no permitiera que los separen. De pronto escucho pasos, se dio vuelta pensando que era Leandro
 FELICITAS:-Que pasa señor, que es esto?
 SEÑOR:- Limítese a leerlo y no haga preguntas

El caballero se retiro, clavándole la mirada tan fuerte, que sintió una puntada en el corazón. Daba vueltas el papel, lo pasaba de una mano a la otra, pues sabia que nada bueno había escrito ahí. Era una época violenta, fanática, intransigente, no había lugar para el amor. Abrió por fin la carta, sus ojos se llenaron de lágrimas, no podía parar de llorar. Se arrodillo nuevamente ante Jesús y le pidió que lo salvara.
 Llego a su casa, su amiga Eugenia la esperaba, había mucha gente fuera de su casa, muchos gritos, no entendía que pasaba

FELICITAS:-Que paso, por que esta todo pintado de rojo?
 EUGENIA:-Una desgracia Felicitas, acaban de llevarse los cuerpos de tus padres, fueron degollados
 FELICITAS:-Porque dios mio! porque tanto odio, porque los mataron, no puedo mas, no puedo entenderlo…

Felicitas estaba destruida, pasaban los días y no podía olvidar la horrible escena que había encontrado en su casa y el, Leandro, su gran amor, nunca mas lo había visto, seria cierto lo que decía esa macabra carta, o quizá era demasiada la diferencia, el de una noble familia y ella pobre y de familia unitaria

FELICITAS:-Algo paso, el me ama, quizá tema por mi vida

En ese momento tocan la puerta, un hombre de color le entrega una carta, ella no alcanza a decir nada, el mensajero Salió corriendo

FELICITAS:-Leandro!, es de Leandro, amor mio!
 Amada mía se por lo que estas pasando, se lo de tus padres, nunca hubiera elegido esta familia tan intransigente y autoritaria, para nacer, pero uno no puede decidir eso, es lo que me toco y debí aceptar no verte mas, para tu bien. Quizá cuando recibas esta carta ya no este en el mundo de los mortales, no te pongas mal, pero ellos, mi familia, tampoco me van a tener, si no puedo compartir la vida con vos, amada y dulce Felicitas, pasare al cielo azul, y no me quedare en esta tierra teñida de rojo, que quieren que vivamos. No llores, me voy con el perfume de tu piel en mi corazón y este amor tan profundo y fuerte, atravesara las barreras de lo mortal y nos volveremos a ver y te reconoceré, como se reconoce y nunca se olvida, el verdadero amor, siempre te amare, Leandro
 El dolor de Felicitas fue profundo y sintió que su corazón dejaba de latir poco a poco, lo bellos recuerdos brotaban como pompas de jabón, una sensación de alivio la embargaba, sus ultimas palabras fueron: amor pudieron con nosotros, acá, bajo un cielo de sangre, pero donde vamos a ir ahora, bajo un cielo azul y de libertad, ellos, no van a acceder nunca y los más importante... allá tendremos agua.

Grazia Delleda
 

 

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